No empecé a correr porque quería. Pero un día lo hice, y algo cambió. Conocí una comunidad, me enamoré y tres años después, a veces sigo cuestionando mis decisiones.
¿Cómo llegué aquí?
Instagram me enseñó a comprimir todos los momentos. Algunas fotos, un caption, un par de hashtags y listo. Pero hay algo raro en intentar explicarle a alguien ¿qué se siente correr durante seis horas en una montaña? Y no es que sea inexplicable, sino que el formato no ayuda. Un reel de 30 segundos con música de fondo no le hace justicia. Una foto del paisaje tampoco.
Lo que sí funciona, al menos para mí, es escribirlo. Porque si no lo escribo se me olvida, y me parece un desperdicio olvidar algo que cuesta tanto.
La idea es simple: cada carrera merece más que un post. Merece que te cuente qué pasó de verdad; el entrenamiento, los días malos, lo que volvería a repetir, lo que salió mal el día de la carrera y lo que salió bien por accidente.
Creé este espacio porque quería un lugar donde nada se quedara sin contar. Si te quedaste leyendo hasta acá, creo que nos vamos a llevar bien. Bienvenid@.